Tapeando en El Rincón de Guijuelo de Tarragona

Creo que al menos un día a la semana, tendría que estar tipificado en el calendario, que puedas quedar con tus amigas/os, para tomarte unas tapitas antes de seguir con el quehacer rutinario.

Eso es lo que hacemos, Maijo y yo, todas las semanas, bueno, desde hace dos, pero creo que nos lo vamos a tomar al pie de la letra y lo vamos a instaurar en nuestra agenda particular, por lo menos durante dos años.

El Rincón del Guijuelo se ha convertido en nuestro punto de encuentro un día a la semana. Nuestra tapita de jamón, queso o salchichón o chorizo, el pan de cristal calentito, con tomate y aceite de Mallafré, estamos en el cielo y sólo emitimos frases: “Mmm …. ¡Qué bueno!”

Nos da tiempo a echarnos unas risas, a hablar sobre nuestros proyectos y a disfrutar de un momento de calma y entendimiento común e incluso es una buena terapia que disfrutamos con cada bocado, en serio, cualquiera que pasa por delante, yo creo que ve dos caras de felicidad tras el cristal.

A mi hija, sin embargo, le gusta el jamón sin la grasa, con pan y aceite y se relame, ese día de cita de amigas, cuando tras la catequesis, ella también se apunta.

 Cervecita con limón, conocido como Champú Chorizo ibérico en el Rincón de Guijuelo de TarragonaJamón ibérico de El Rincón de Guijuelo

ANÉCDOTA:

Te diré que el jamón y el salchichón ibérico de El Rincón de Guijuelo esta semana ha traspasado las fronteras, ya que en mi oficina, hemos tenido a dos auditores, uno americano y otro holandés.

Así que llamé a Diego y le dije que me preparara unos bocadillos de jamón y queso semicurado que se iban a enterar éstos. Nos quedaban unos refrescos en la nevera de la oficina de otro evento, y me presenté en el edificio donde estaban con mis ibéricos, unas aceitunas arbequinas (regalo de la casa) y las bebidas.

Al día siguiente, mi jefe me dijo que volviera a la ensaladita, algo ligero … y yo pregunté a los auditores qué les había parecido. Estaban como locos, y me insistieron de volver a comer jamón jamón y otro embutido diferente, más que nada, para probarlo todo.

Durante tres días que el catering ha estado a mi cargo, han podido disfrutar como locos. Y no habrá influenciado nada que la auditoría haya ido como las perlas, pero me hubiera gustado que hubieras visto su cara de felicidad.

Una de las noches, los mandé a cenar de tapeo a El Galliner de l’Antiquari y tengo que decirte, que me los he ganado por el estómago.

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