Navidad, menús y excesos

Navidad, menús y excesos
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El “adiós noviembre ¡hola diciembre!” de este fin de semana, da paso a uno de los meses más carismáticos del año. El de los recuentos, reflexiones, valoraciones y recopilaciones de lo acontecido, todo serán rankings de lo más destacado.

Es el momento de la cuenta atrás para los últimos preparativos del mes de la locura consumista a golpe de visa que se paga en enero y se sufre hasta abril, el mes de los excesos emocionales de broncas de cuñados en sobremesas de gin tonics, y reuniones obligadas con amigos, compañeros y conocidos varios.

Más que unas fiestas de tradición, me parecen un experimento social para ver como se comporta el ser humano bajo la presión del desgaste más sangrante de todas las tarjetas de su cartera y el cumplimiento de sus propias reglas sociales durante un periodo de 3 intensas semanas.

Para los que nos pasamos el día entre comida, los fuegos artificiales de los menús de Navidad son una buena fuente de información de tendencias, precios y nuevas ideas para hacer más atractivo su producto.

Este año, en muchos de los mails que recibo de restaurantes mandándome sus propuestas para la cena de Nochebuena, la comida del día de Navidad, la de San Esteban (en Cataluña), la cena de Fin de Año, el brunch de Año Nuevo y la comida de Reyes, veo muy potente la tendencia de la comida para llevar. Encaja con un hábito de consumo cada vez más extendido, el de la comida take out, take away o para llevar. Las aperturas de cientos de Nostrum y similares, son la prueba.  Cocinamos mejor, pero cocinamos menos y la oferta ha crecido “brotes verdes” style.

Estas Navidades “épater la bourgeoisie” será posible, por ejemplo, con un espectacular capón entero relleno, asado con foie, morcilla, manzana, ciruelas y piñones, o los tradicionales canelones o la escudella de Marc Gascons del restaurante Los Tinars de Llagostera (1 estrella Michelin) o de Sergi de Meià. Y en vuestros restaurantes de confianza los menús de Navidad para llevar estarán disponibles muy pronto.

Son una solución perfecta para los que van justos de tiempo o habilidades de cocinillas, o quieren poner encima de la mesa un plato de autor en el mes de los excesos gastronómicos, cada vez más comedidos pero más exigentes.

A dos días del pistoletazo de salida del diciembre del derroche económico programado y asumido, las calles ya tienen lucecitas de colores, los aparadores sus primeras bolitas doradas, nuestras pantallas el último vídeo de las burbujas Freixenet con David Bisbal, y sabemos que el gordo de Navidad se va a repartir entre la clientela de clase media de un bar.

Empezamos a planear el calendario.

¡Feliz Diciembre y Happy Visa!

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