Bombones de Baileys, para el Día del padre

No te voy a engañar. No soy mucho de dulces. Me tira mucho más “lo salao”, quizás por la proximidad de Albacete con Andalucía (y ya me perdonarás por el chiste malo…). No obstante, estos bombones de Baileys son una delicia. Chocolate, galletas, coco… y esa deliciosa mezcla de whisky y crema de leche ante la cual es difícil resistirse.

Elaborarlos es tan sumamente fácil que pueden ser una espléndida opción para involucrar a los peques en su preparación, como un apetitoso regalo de cara al Día del Padre.

¿Qué mejor detalle que algo hecho con sus propias manos, un presente en el que vuelquen todo su cariño? ¿Qué tal si nos olvidamos de los socorridos botes de colonia, o de la sempiterna corbata, y dejamos que una amplia sonrisa ilumine la cara de nuestros niños viendo cómo su padre degusta con placer el fruto de su trabajo en la cocina?

No necesitaremos ensuciar, ni vigilar a nuestros retoños para que no se quemen con el horno o la sartén. Simplemente, guiarlos durante un proceso sencillo que pueden seguir ellos solos. Olvida por un día los centros comerciales, involucrando directamente a los peques en un regalo que su padre jamás olvidará.

Vamos a ello…

INGREDIENTES BOMBONES DE BAILEYS CHOCOLATE NEGRO

  • 600 g de chocolate negro
  • 250 g de galletas
  • 125 ml de nata líquida (35% m.g.)
  • 12 cl de Baileys

INGREDIENTES BOMBONES DE BAILEYS CHOCO BLANCO

  • 600 g de chocolate blanco
  • 125 g de galletas
  • 125 g de coco tostado
  • otro poco coco rallado para cubrirlos
  • 12 cl de Baileys

ELABORACIÓN

Para los bombones de chocolate negro, puedes elegir el chocolate que prefieras. Yo uso 400 gramos de chocolate negro con un 70% de cacao y 200 de otro más suave (o con leche) y salen muy ricos, pero si eres amigo de sabores fuertes y no tan dulzones usa los 600 gramos de chocolate con un 70%. Como siempre, a gusto del consumidor.

Respecto a las galletas, también puedes decantarte por las que más te gusten. Yo suelo hacerlas de mantequilla (** te dejo al final las medidas, por si te animas), son sencillas y muy buenas. No obstante, puedes emplear cualquier tipo de galletas que tengas por casa. Eso sí, como siempre, y aquí citaremos a Perogrullo, cuanto más buenas sean las galletas, mejor será el resultado final.

Vamos a picar la galletas. Un truco muy sencillo es meterlas en una bolsa y pasarles por encima un rodillo, dejándolas bien trituradas. También tenemos que picar el chocolate, aunque en este caso es aconsejable pasarlo por un rallador o usar un robot de cocina. Lo mezclaremos bien y añadiremos la nata y el Baileys.

Ahora, vamos a apretar y mezclar bien. Obtendremos una masa no demasiado compacta, pero solucionaremos eso cogiendo una pequeña porción de la mezcla y moldeándola hasta hacer una bola, más o menos del tamaño de un Ferrero Rocher. Quedarán bien apretadas y densas.

Es ahora el momento de la creatividad.  Podemos pasar nuestros bombones de Baileys por cacao en polvo, por fideos de chocolate o de colores, o usar frutos secos (almendras, pistachos, avellanas, etc…) picados para que queden de varios colores.  Otra opción, original y sabrosa, es rebozarlos en “kikos” de maíz. La combinación de dulce con salado les dará un toque impresionante.

Para elaborar los bombones blancos, procederemos igual, aunque debemos sustituir la mitad de las galletas por coco, que previamente habremos tostado en una bandeja en el horno. Procederemos igual que con los otros. Yo suelo cubrir estos con coco rallado sin tostar, pero los frutos secos también les irán bien.

Si los envuelves en un papel de seda y los metes en una cajita mona, quedarán como los profesionales. O también los puedes pinchar en brochetas y ponerlos como si fueran pops colocados en un tarro.

Nada. No te doy más ideas, que si no, no eres original. Espero que te gusten y que te ayuden en alguna ocasión donde quieras aportar un detalle personal.

** Galletas de mantequilla: 200 g de mantequilla, 375 de harina, 150 g de azúcar y 1 huevo. Mezclas, amasas, aplastas entre dos papeles y ya horneas a 180º C hasta que estén un pelín doradas.

 

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