Mejillones al vapor y acompañamientos

Con la gran producción de mejillones de que gozamos gracias a su cultivo en casi todo el Mediterráneo y el Atlántico, podemos prepararlos en prácticamente cualquier época del año.

Partiendo de que puedes hacerlos sencillamente al vapor, pue colocarles luego algunos “adornos”, si es que te apetece ir más allá.

Los entendidos dicen que están realmente buenos en la primavera o como aclaran algunos valencianos ilustres hablando de sus clóchinas, cuando mejor están son los meses que no tienen la letra “R”. En cualquier caso, me parece que ahora están en su mejor momento.

BENEFICIOS DEL CONSUMO DE MEJILLONES

Los mejillones tienen prácticamente la misma proteína que la carne roja, sólo que con muchísima menos grasas y calorías.

Su aporte en minerales (hierro, calcio, fósforo, yodo y magnesio) ayudan al buen funcionamiento del metabolismo, regulan el colesterol, favorecen a procesar los hidratos de carbono y a fortalecer el pelo, la piel o las uñas. Además, su contenido en ácidos grasos es ideal para prevenir enfermedades cardiovasculares o cancerígenas.

No es un producto que necesite demasiadas elaboraciones. Ya es bueno de por sí. Así que suelo prepararlo con lo mínimo imprescindible para saborearlo en su propio jugo… al vapor, básicamente. Y partiendo de esta receta, voy a darte un par de variantes por si quieres ir un poco más allá y sorprender con otras presentaciones.

mejillones

Vamos a ello. ¡Delantales y al fogón!

INGREDIENTES

  • ½ Kg de mejillones frescos
  • Un chorrito de Aceite de Oliva Virgen Extra
  • Un par de hojas de laurel
  • Un limón
  • Unas bolitas de pimienta en grano
  • Dos o tres dientes de ajo

Lo primero que tienes que hacer es quitar “las barbas” del mejillón. Para ello usa una puntilla o un cuchillo fino, y en el sentido hacia lo más estrecho del mejillón, tira de los pelos que sobre salen de la concha. Si tiras en el otro sentido, dañarás la carne y la rasgarás.

No necesitan limpiarse mucho más, a no ser que seas muy escrupuloso y te empeñes en rascar todo lo que tienen en la concha, incluido las lapas que suelen traer como “inquilinos” que se quedaron a vivir (usar un estropajo de aluminio suele ser bastante práctico para ello).

Una vez que los has limpiado, pon en una cacerola un poco de AOVE (Aceite de oliva virgen extra) en la base.

Echa los ajos (con un corte previo), las hojas de laurel y unas bolitas de pimienta.

Cuando esté bien caliente –¡ojo! Cuidado con quemar los ajos- echa de una todos los mejillones y tapa inmediatamente la olla.

Abre durante un momento para rociar con el zumo de limón los mejillones. Termina echando el medio limón dentro también y haz lo mismo con el otro medio.

Procura destapar lo mínimo la olla. Queremos conservar todo el vapor que podamos. Así que no bajes el fuego. Mantenlo fuerte (si cocinas con vitro, al 7 u 8).

Yo suelo, con la olla tapada y fijada con un paño de un asa a otra de la olla, mover enérgicamente la cacerola para que los mejillones que no se han abierto porque queden atrapados por otros, se muevan y así se abran todos.

En apenas 5 u 8 minutos, estarán todos abiertos y habrán soltado bastante agua. Ese líquido es una delicia.

Hay gente que les pone un poco de vino blanco al principio. No les va mal. Pero a mí me gustan más al natural. Así que no les pongo nada, ni una gota de agua.

RECETAS DE APROVECHAMIENTO DE MEJILLONES

Para los que nos quedan de un día para otro o si se nos han quedado fríos.

VINAGRETA DE VERDURAS:

Parte un poco de pimiento verde, pimiento rojo, tomate, cebolla y pepinillos en vinagre en brunoise (cuadraditos pequeños), mezcla y aliña con aceite, vinagre y un pelín de sal.

Coloca una cucharadita de esta mezcla sobre cada mejillón. Verás qué rico.

mejillones

PESTO ROSSO:

Prepara un pesto con tomate seco (unos 10-12 rehidratados o en aceite), parmesano y piñones en la misma proporción (unos 15 g), un diente de ajo y un poquito de albahaca. Un buen chorreón de AOVE y a triturar todo.

Esta salsa es deliciosa si eres generoso y pones una buena cucharada sobre cada mejillón, ya me contarás.

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