Parmigiano Reggiano, cogollos e higos

parmegiano reggiano

¿Que levante la mano a quién no le guste el Parmigiano Reggiano? A nosotras nos encanta y no falta en ensaladas de verano y en platos de pasta.

De origen italiano, este queso tiene de forma totalmente natural y ajena a cualquier proceso industrial, lactosa, con lo cual, es ideal para personas intolerantes.

Para su elaboración sólo se utilizan tres ingredientes (leche cruda, cuajo y sal).

Y lo que más nos gusta es que tiene un elevado contenido en calcio, es muy digestivo, tiene sales y minerales de forma natural y está super rico.

Periódicamente, el Consorcio de Parmigiano Reggiano analiza aleatoriamente diversas muestras para comprobar los niveles de lactosa en el queso.

Las muestras se recogen durante los nueve meses que el queso se encuentra madurando, así como en los puntos de venta, es decir, en quesos de más de 12 meses de maduración.

RECETA CON PARMEGIANO REGGIANO

INGREDIENTES

  • 2 cogollos de lechuga
  • 5 tomates pera
  • 4 tomates amarillos
  • 5 higos
  • 200 g de queso Parmigiano Reggiano cortado en lascas
  • 40 g de semillas de calabaza
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal

PREPARACIÓN

Limpia la lechuga y córtala en trozos grandes.

Corta los tomates en rodajas pequeñas y los higos en cuatro partes, tras quitarles la cáscara.

Combina todos los ingredientes en una ensaladera grande, sazona con aceite y sal.

Termina el plato con las lascas de Parmigiano Reggiano y semillas de calabaza.

parmigiano reggiano

SOBRE EL PARMIGIANO REGGIANO

Se necesitan 13 litros de leche para producir tan solo un kilo de queso, leche que se lleva a la quesería durante la tarde para que esta repose durante toda la noche, creando una capa de nata en la superficie.

Por la mañana, esta nata se elimina y la leche de la noche anterior se mezcla con leche recién ordeñada.

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La leche se calienta con suavidad y se le añade algo del suero fermentado del día anterior para, posteriormente, añadirle cuajo de ternera natural, que coagulará la leche.

Gracias a este proceso las bacterias del queso deshacen y fermentan la lactosa, convirtiendo el resto del azúcar de la leche en ácido láctico, mucho más fácil de digerir.

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