Tuber Melanosporum: 10 curiosidades y un extra

Tuber Melanosporum

Este año, debido a la situación pandémica en la que nos encontramos inmensamente inmersos, el precio de la trufa, y más concretamente de la Tuber melanosporum, se ha visto disminuido y si antes, ya era accesible para todos los bolsillos, este invierno lo ha sido aún más.

Por ello, estos últimos meses he tenido la suerte de experimentar con ella y comer trufa casi todas las semanas pero además, he podido trabajar con una empresa trufera de mi provincia, Trufas Foresta Algairén, de cuya gerente Trinidad Usón, he aprendido un montón sobre este tubérculo ya que ella es una enciclopedia con patas sobre la trufa (y muchas otras cosas más).

10 CURIOSIDADES SOBRE LA TUBER MELANOSPORUM

Así que resumiendo las innumerables conversaciones que he mantenido con ella sobre el oro negro, te traigo esta pequeña lista de 10 curiosidades sobre la Tuber Melanosporum:

Tuber Melanosporum
  1. La trufa no es un tubérculo, es un hongo hipogeo (crece bajo el suelo) y lo que nosotros comemos, es la fructificación del hongo
  2. Estos hongos maduran entre 5 y 20 cm. de profundidad y, para “multiplicarse”, necesitan que algún animal se las coma y disperse sus esporas. Por ello, para atraer a los animales, necesitan emitir un aroma potente que traspase la superficie y les atraiga.
  3. Las trufas no generan ningún tipo de toxinas (micotoxinas) pese a provenir de un hongo.
  4. El principal productor mundial de Tuber melanosporum, es Aragón, y más concretamente, la localidad de Sarrión, en Teruel, aunque las tres provincias aragonesas, cuentan con producción trufera.
  5. Aunque la temporada de la Tuber melanosporum va de noviembre a marzo, aproximadamente y según la climatología, podemos encontrar trufas en cualquier momento del año… Seguro que habéis oído hablar de la Tuber aestivum, o trufa de verano, que como su nombre indica, aparece en la época estival.
  6. A la hora de comer Tuber melanosporum, cada uno tiene sus gustos y puede preferirla rallada o laminada, pero el sistema por el que extraerás el máximo aroma, es rallandola ya que al “estresarla” es cómo se obtiene su mayor intensidad.
  7. Las salsas “tartufattas” no, no llevan trufa negra… ni siquiera los aromas de la Tuber melanosporum. Los aromas de este hongo son numerosos y muy complejos de reproducir en un laboratorio y por ello, se “hackean” los de la trufa blanca, mucho más sencillos de copiar. ¡Ah! y los trocitos negros de la salsa, suelen ser champiñón o pedacitos de aceituna negra.
  8. Aunque estemos acostumbrados a trufar huevos y arroz fundamentalmente, se puede trufar casi cualquier alimento. Puedes probar a hacerlo con miel, nata, licores, mantequilla… Aunque sí que es cierto que los alimentos con mayor cantidad de grasa, se trufan más fácilmente.
  9. Las trufas que nos venden en los supermercados metidas en un bote lleno de líquido, tienen poco de Tuber melanosporum… son Tuber índicum o Tuber himalayensis, las primas “pobres” de nuestra trufa, con muy poco aroma y reducido valor comercial.
  10. Su consumo no es una moda actual ya que se conocen y consumen desde el antiguo Egipto y aunque en la Edad Media, se tacharon como un alimento demoníaco, su consumo se recuperó en el Renacimiento y desde entonces su consumo, ha llegado hasta nuestros días.

EL BONUSTRACK

Su consumo siempre ha ido ligado al mito de que eran afrodisíacas pero… ¿tiene algún sentido esta afirmación?

Pues hasta la fecha, no se ha podido demostrar que esto sea cierto. Lo que sí está demostrado es, que las trufas segregan androstenol, que actúa como “feromona” de los mamíferos… ¿De ahí que para algunos su olor sea irresistible?

De este listado ¿cuántos puntos conocías y cuántos no?

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