The Wine Truck: brindando con Sara todos los días

The wine truck

The Wine truck es nuestro sueño. Un sueño hecho realidad que te cuento en mi presentación.

Sí, tengo un defecto, hace poco el famoso test DISC me lo corroboró. Soy demasiado optimista.

Nací en una comarca del interior de Cataluña hace ya más de tres décadas, donde los embutidos y empresas cárnicas son la principal fuente de ingresos. Acabé encontrándome con mi primer trabajo tras mi carrera de Turismo, en la recién inagurada bodega de La Boella en La Canonja (Tarragona).

Y allí, justo en la inauguración de la bodega, fue donde conocí a Silvia que ya hacía sus pinitos con Amigastronomicas.

Sin haber mojado nunca mis labios en una copa de vino (bueno excluyendo el pan con azúcar y vino de Quina de mi abuela), empecé con un gran maestro a descubrir blancos afrutados, tintos jóvenes y familiarizarme con bodegas y zonas vitivinícolas.

 «Lo único que lamento en la vida es no haber bebido más vino.» 

Ernest Hemingway

Entonces no se hablaba de enoturismo, en la carrera para mí fueron un par de horas, con la misma profundidad que el turismo de la muerte, el de visitar cementerios.

Visitábamos con los clientes la bodega, catábamos en una sala espectacular y repasabamos miles de copas todos los fines de semana. Dos años y me hice winelover.

El optimismo en un trabajo de ensueño se vió truncado con la crisis y un desamor, así que llegaron cambios, y qué te voy a decir, yo que lo veo todo de color de rosa, siempre a mejor.

the wine truck

Un nuevo proyecto a empezar, rodeada esta vez de los más codiciados y extraños manjares del mundo: desde las yemas de Santa Clara a mejillones de Cambados o los mejores ibéricos. 7 años tardé, y me hice foodie.

THE WINE TRUCK: UN SUEÑO HECHO REALIDAD

Cuando me di cuenta que es más fácil ser optimista cuando ves el sol, pisé durante cuatro años las llicorellas del Priorat, esa tierra de vinos todavía más conocida internacionalmente que en nuestro país.

The wine truck

Si además de ver el sol, podía compartir unas copas de vino de una manera informal con gente y ambientes diferentes eso era el súmmum.

Así que, en plena pandemia, ideamos la mejor manera de hacerlo y lo conseguimos con The Wine Truck, un bar de vinos itinerante, en el que escogemos lugares variopintos y nuestros vinos preferidos, compartiendo, poniendo copas y sonrisas a la par.

Y aquí estoy hoy, un año después de que naciera este proyecto, hora de la siesta, compartiendo mi pequeña historia contigo y pronto con mucho más. Te hablaré de vinos y cómo brindar todos los días, siempre hay una ocasión para hacerlo o al menos, mi defecto de optimista me lo hace ver así.

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