Porque nada dice “verano gourmet” como un plato que ha pasado más tiempo al sol que tú en la playa. Ensaladas tibias, tartares ligeramente marinados en bacteria o ceviches fermentados a 37 °C durante horas son el resumen perfecto de los riesgos cocina sin fuego que acechan cuando suben las temperaturas.
La cocina sin fuego es la reina del postureo estival, sí, pero también el caldo de cultivo ideal para protagonizar tu propio episodio de “Pesadillas en Urgencias”.
Lo crudo está de moda (y también los patógenos)
Lo crudo está de moda: Instagram rebosa de platos minimalistas con huevo a medio batir, pescado apenas mirado por el limón y carne picada que susurra con un suave mugido “yo antes era vaca”. El problema, claro, es que con las altas temperaturas, la línea entre “fresco” y “potencialmente mortal” se vuelve tan fina como el filo de un cuchillo japonés.

Los huevos, por ejemplo, son tan delicados en verano como una diva “valiente y poderosa” sin aire acondicionado. La salmonela no entiende de emplatados bonitos ni de brunchs con mimosas. Y si hablamos de pescados crudos, la cosa se pone más exótica: anisakis, histamina y otros nombres de villanos de Marvel se cuelan en tu paladar sin invitación.
¿Y qué hay del ceviche? Ese canto latino a la aparente acidez higienizante. Sorpresa: el limón no mata todo. Solo disimula. Como una colonia cara en una camiseta sucia. El riesgo sigue ahí, agazapado entre las rodajas de lima y el cilantro marchito.
Pero claro, ¿quién necesita fuego cuando tiene una terraza, una copa de vino blanco y una ensalada de pollo tibio que lleva en la nevera abierta desde el jueves? La higiene alimentaria, ese detalle menor que arruina toda la estética del plato. Y la seguridad alimentaria, ese concepto aburridísimo que arrasa con la diversión de improvisar con sobras del picnic.
Un poco de juicio, por favor
Si vas a practicar la noble (y peligrosa) disciplina de la cocina sin fuego, al menos hazlo con algo de juicio. Compra productos frescos (de verdad, no “frescos” con comillas), conserva todo en frío real (no “a la sombra”) y mantén la cadena de frío más firme que tu feed de recetas. Y, sobre todo, entiende que si algo huele raro, probablemente no es “maduración natural”.
Porque sí, lo crudo puede ser arte… pero también intoxicación. Tú decides
