El zuccotto italiano es uno de esos postres que, cuando lo llevas a la mesa, consigue un pequeño efecto sorpresa. Su forma de cúpula, el contraste de colores al cortarlo y ese aire clásico que recuerda a las sobremesas familiares lo convierten en una opción perfecta para las comidas y cenas de Navidad.
Aunque pueda parecer sofisticado, su origen es sencillo. Nació en Florencia a finales del Renacimiento y se atribuye su creación a Bernardo Buontalenti, quien lo sirvió en un banquete organizado por Catalina de Medici en honor a los embajadores de España. En sus inicios se conocía como Elmo di Caterina —el casco de Catalina— por su forma abovedada, similar a los cascos militares de la época, aunque también se dice que está inspirado en la cúpula del Duomo. Por eso, el zuccotto italiano sigue siendo hoy un postre muy apreciado en las mesas festivas.
Por dentro, el relleno puede variar según la receta y el gusto de cada casa, pero siempre mantiene esa textura cremosa y golosa que lo hace tan apetecible. La versión tradicional lleva bizcocho empapado en alchermes, un licor rojo muy típico en Italia, responsable de ese color tan festivo. Hoy en día existen muchas variantes: con chocolate, frutos secos, ricotta o mascarpone. Esa versatilidad es, precisamente, una de las grandes virtudes del zuccotto.

Además, es un postre que no empalaga y se agradece después de un menú contundente. Tiene también otra ventaja importante: se puede preparar con antelación, dejar reposar en la nevera y desmoldar justo antes de servir. Ideal para disfrutar de la comida sin prisas ni agobios de última hora. Por su sabor, su presentación y su historia, el zuccotto italianoes un postre perfecto para celebraciones especiales.
Ingredientes para este postre italiano
- 1 bizcocho genovés o bizcochos de soletilla
- 100 ml de leche caliente
- 1 cucharada de cacao en polvo
- 150 g de queso crema, ricotta o mascarpone
- 150 g de nata montada
- 60 g de azúcar glas
- 75 g de chocolate negro derretido
- 40 g de bolitas de chocolate blanco, negro y con leche
- Cacao puro en polvo, azúcar glas y fideos de chocolate (para decorar)
Cómo preparar el zuccotto italiano
Creación de la semiesfera
- Forra un bol con forma de semiesfera (18 o 20 cm de diámetro) con film transparente, dejando que sobresalga bien por los bordes.
- Corta el bizcocho genovés en rebanadas de aproximadamente 1 cm de grosor o prepara los bizcochos de soletilla.
- Humedece ligeramente el bizcocho en la leche caliente mezclada con el cacao, haciéndolo de forma rápida y sin empaparlo, para que no se deshaga.
Preparación del relleno
- Mezcla el queso elegido con el azúcar glas hasta obtener una crema fría y homogénea.
- Añade la nata montada y mezcla con movimientos suaves y envolventes.
- Incorpora el chocolate negro derretido y ya frío, junto con las bolitas de chocolate, y remueve hasta que todos los ingredientes queden bien integrados.

Formación de la cúpula
- Vierte la crema en el bol forrado y nivela la superficie.
- Cubre con más bizcocho, presionando ligeramente para cerrar bien la base.
- Tapa con el film transparente y deja reposar en la nevera al menos 4 o 5 horas, aunque lo ideal es prepararlo el día anterior.
Decoración
Dale la vuelta, retira el film transparente. Quedará una cúpula perfecta y estará listo para decorar como cacao en polvo, azúcar glas y unos fideos de chocolate.
Consejos para que quede espectacular
- Utiliza un bol profundo y bien redondeado para conseguir una forma limpia.
- Si quieres darle un toque navideño, puedes añadir a la crema naranja confitada, pistachos o chocolate blanco.
- Una vez desmoldado, también puedes cubrirlo con nata montada o una fina capa de chocolate.
- Para la decoración final, unas grosellas, romero fresco o un toque dorado comestible elevan mucho la presentación.
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El zuccotto es uno de esos postres que sorprende a todos. Tiene historia, presencia y ese punto casero que nos recuerda que lo más bonito de la Navidad está en compartir algo hecho con cariño. Si te animas a prepararlo, verás cómo se convierte en ese dulce que todos esperan repetir el año siguiente.

WOW! Pero que curioso! Presentar algo así en la mesa es espectacular.