Vinos del Mundial entre asados, paellas y fútbol

Asado argentino y paella valenciana compartidos con vino durante la final del Mundial entre España y Argentina.

Los vinos del Mundial no entienden de fronteras. Nadie en su sano juicio se junta un domingo para hacer un asado o una paella si lo que tiene es hambre. Para eso te preparas algo rápido, calientas un táper y a correr.

Si te metes en el jardín de encender un fuego, controlar las brasas o medir el agua del arroz milimétricamente, es por otra cosa. Es porque necesitas mandar a paseo las prisas de la semana, abrir una botella de vino, parar el fucking mundo, que a veces es complicado aguantarle el ritmo dopamínico, y sentarte a compartir momentos con la gente que quieres.

Y aquí está lo curioso: dos países que van a buscar reinar en el fútbol mundial, Argentina y España, resulta que juegan exactamente el mismo partido los domingos.

Sí, cambia el idioma del insulto, cariñoso siempre, cambia el acento, pero el marcador es el mismo: fuego, vino y gente que se quiere. Eso nunca puede salir mal.

Es el auténtico clásico. El que no aparece ni en la FIFA ni en el FiFa, aunque ahora se llame FC para que los niños TikTok que puedan leer esto lo entiendan.

El domingo huele igual a los dos lados del charco

Da igual si estás en un patio de Buenos Aires con el trap de los artistas del mítico Quinto Escalón o en un paellero de Valencia con el sol en la nuca.

El domingo huele igual en los dos lados del charco: a humo, a madera quemada y a ese runrún de la gente vacilándose entre risas, tomando algo y venerando al paellero o al parrillero. Es el antifast-food por excelencia.

Asado argentino tradicional cocinándose sobre brasas con diferentes cortes de carne y chorizos.

No hay prisa. No hay comandas. No hay una aplicación diciéndote que tu pedido llegará en ocho minutos.

Hay fuego, paciencia y alguien diciendo que todavía falta mucho cuando todos saben que en realidad queda poco.

Argentina, el asado y el Malbec

En Argentina, el asado es casi una religión, pero de las que se disfrutan con una copa en la mano.

El ritual empieza horas antes, cuando el asador vigila las brasas como si le fuera la vida en ello. Ahí se puede hablar de casi cualquier cosa, pero si lo enfocamos al “furbó” es cuando uno empieza a venirse arriba, a crecerse con la posible victoria y a notar cómo el vino va engrasando las gargantas.

¿Y qué bebemos?

Pues un Malbec. Siempre se suele tirar por ahí.

Es un vino típicazo, de los que están pensados para disfrutarse, no para dar una conferencia. Aunque los argentinos llevan su bandera de la mano con él y te pueden explicar hasta el árbol genealógico de la uva si les das tiempo y una segunda botella.

El Malbec, con su fruta, su intensidad y su capacidad para aguantar una carne bien hecha a las brasas, encaja perfectamente con ese ritual. Pero, seamos sinceros, nadie está ahí para ponerse a buscar notas de ciruela mientras el de al lado discute si el delantero estaba o no en fuera de juego.

España, la paella y el templo de lo colectivo

En Españita tenemos cosas que están regumal (otro día me explayaré con la movida de la vivienda, pero hoy no voy a abrir ese melón, aunque sea veranito y apetezca).

La paella es el templo de lo colectivo. Es la reunión por excelencia y soy consciente de que quien no lo haya mamado no va a sentir ni la mitad de lo que significa. Pero es lo puto más.

No hay platos individuales que valgan. La paella se planta en el centro como un trofeo y cada uno defiende su parcela con la cuchara de madera.

Entonces empieza el debate eterno sobre lo que lleva y lo que no lleva: pollo, conejo, garrofó y bajoqueta. No voy a volver a abrir ese melón pero recuerdo que hablé de lo mismo cuando escribí eso no es paella, es arroz con cosas.

Luego llega el mimo al socarrat, el silencio extraño de los primeros minutos, cuando todo el mundo empieza a comer, y después la sobremesa, que se alarga hasta la noche y siempre está bien regada con buenos vinos.

Paella tradicional valenciana con familia

Blancos, tintos o burbujitas. Aquí hemos venido a comer y a pasarlo bien, no a ponernos tiquismiquis.

Un blanco mediterráneo fresco puede funcionar de puta madre. Un tinto ligero, sin demasiada madera, también puede acompañar. Y unas burbujas bien frías siempre hacen que cualquier comida parezca un poco más importante.

Los vinos del Mundial no necesitan protocolo

Al final, la verdad es una sola: ni el asado más tierno ni la paella más perfecta valen un pimiento si no hay copas chocando en el centro de la mesa.

Y sí, los de Alicante le ponen pimiento a la paella, pero dejemos por escrito que eso es una guarrería para cualquier valenciano.

He dicho.

Esto lo escribo un jueves 16 de julio, mientras hago bici para seguir rehabilitando en el gimnasio, porque uno puede estar pensando en la final, en el vino y en una paella mientras intento que la rodilla vuelva a funcionar como toca.

Argentina y España no necesitan jugarse una final para demostrar quién ama más el fútbol y el buen comer. Aunque, de verdad, ojalá ganemos.

Las dos selecciones ya ganan cada domingo, cuando su gente hace por reunirse.

Al final, el mejor vino siempre es el que se comparte

El vino aquí no está para ser el protagonista ni para que alguien se ponga intenso explicando aromas terciarios mientras se quema la carne.

Está para acompañar las conversaciones, las risas, los buenos momentos y los brindis.

Para brindar por quienes están a tu lado, por quienes están arriba y por quienes se echan de menos.

Fuego, humo y los tuyos

Así que déjate de rollos. Fuego, humo, un buen vinito y rodearte de los tuyos. Con eso ganamos todos.

Dicho esto, ojalá ganemos la final. Aunque nunca será ni la mitad de celebrado que un título con mi Valencia. Amunt!

Más reseñas de Víctor Manuel Gálvez
Wine Fandango: el wine bar más canalla de Logroño
Si buscas un lugar donde el vino se disfruta sin complicaciones, nos...
Ver Más
Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Con el uso de este formulario aceptas el tratamiento y gestión de los datos personales según nuestra Política de Privacidad.

*** RESPONSABLE: Silvia Franconetti Ramírez.
*** FINALIDAD: Gestionar los comentarios en el blog.
*** LEGITIMACIÓN: Tu consentimiento (que estás de acuerdo)
*** Los datos que me facilitas estarán ubicados en los servidores de IONOS (proveedor de hosting de Amigastronomicas) dentro de la UE. Ver política de privacidad de IONOS.
*** DERECHOS: Por supuesto tienes derecho, entre otros, a acceder, rectificar, limitar y suprimir tus datos.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.