Lotes navideños: un viaje gastronómico en una cesta

Lotes navideños

Septiembre es un mes de comienzos; comienza el curso escolar o el académico, las actividades extraescolares, las clases particulares, las de idiomas, las de cocina o el gimnasio pero también supone el inicio de la Campaña de Navidad y los Lotes navideños.

Así, mientras los artesanos y las fábricas más grandes se afanan por tenerlo todo a punto para ir recibiendo los pedidos, los comerciales echan mano de su cartera de clientes para ir lanzando las propuestas de este año. Y es que detrás de una cesta navideña hay mucho trabajo.

ORIGEN DE LOS LOTES NAVIDEÑOS

Quizá no sabías que el origen de esta tradición se inspira en una costumbre romana conocida como «sportula» según la cual, con motivo de la fiesta pagana Saturnalia, que se celebraba en diciembre, los trabajadores acudían a casa de su patrón y se les hacía entrega de una cesta de mimbre donde se solían incluir productos como higos secos, laurel y otros alimentos. Tiempo después, las cestas se empezaron a sustituir por pequeñas cantidades de dinero. 

A finales del siglo XIX se comenzó a regalar una cesta de Navidad en algunos departamentos de servidores públicos y a mediados del siglo XX la costumbre se extendió al sector privado y algunas empresas españolas comenzaron a obsequiar a sus empleados con cestas llenas de productos navideños además de pagar la extra de Navidad. 

lotes navideños

LOTES NAVIDEÑOS PARA ELEGIR

Lo cierto es que la cesta de navidad o el lote navideño son siempre bienvenidos porque, además de ser un regalo con el que nos sentimos agasajados, nos brindan la oportunidad de descubrir productos novedosos o de degustar esas delicatessen que no compramos habitualmente o reservamos para ocasiones especiales y, cuando somos nosotros los que los regalamos, son el modo perfecto de demostrar a sus destinatarios que son especiales porque nos acordamos de ellos en la época más entrañable del año. 

Se presentan en diferentes formatos, para adaptarse a todos los gustos y presupuestos, y pueden convertirse en un viaje gastronómico maravilloso con productos típicos tanto nacionales como internacionales.

IMPRESCINDIBLE EN UN LOTE NAVIDEÑO

En una mesa por Navidad no puede faltar el turrón, en su origen manjar exclusivo de reyes, así que, en cualquier lote o cesta que se precie, son inclusión obligada los básicos como el de Jijona y el de Alicante, en los que se puede saborear la miel y la almendra en todo su esplendor, así como los tradicionales de yema tostada, tan codiciado por los paladares exigentes, o el de chocolate, que es el preferido de los más pequeños (y no tan pequeños, no nos engañemos).

En los últimos años, el sector turronero se ha liado la manta a la cabeza y ha hecho gala de una gran creatividad de modo que, si quieres sorprender, podrás agasajar a tus elegidos con turrones alternativos en los que se combinan todo tipo de ingredientes, desde licores, tés, especias, frutas tropicales, quesos y chupandinas infantiles como el maíz frito o las golosinas.

Otros de los imprescindibles son los mantecados de Estepa, con denominación Indicación Geográfica Protegida, capaces de llevarte de un mordisco a saborear Andalucía, los mazapanes, originarios de Toledo y también con IGP, que fueron inventados por las monjas para solventar una época de hambruna, los roscos de vino (de vino dulce, matalauva y ajonjolí tostado) que tanto nos gustan y los polvorones, que degustamos con vinos dulces.

Cestas de navidad

Hablando de vinos, cavas y champagnes, es indudable que la enología es una ciencia difícil de dominar, de modo que mi consejo es que te dejes aconsejar en tienda al hacer la elección del lote o cesta. En cualquier caso, menos es más. Mejor poco y bueno. 

Lotes navideños

UN REGALO QUE DICE MUCHO

Si algo caracteriza a una cesta o lote navideño es la variedad y, como no sólo de dulce vive el hombre, nuestro regalo gastronómico no podría ser completo si no incluyera embutido de calidad, como la cecina, el lomo, el chorizo o el salchichón ibéricos, como los que provienen de las dehesas extremeñas o salmantinas, y que son delicias que se funden en la boca aunque, por supuesto, el producto más codiciado siempre será el jamón, ibérico de bellota, no sólo por sus incuestionables propiedades nutricionales sino por su excelente sabor que lo convierten en un auténtico manjar.

Pero como las cestas o lotes navideños no son presentes exclusivos de personas o empresas con boyantes presupuestos, siempre habrá soluciones más modestas como unos embutidos ibéricos loncheados y elegantemente presentados en paquetes al vacío que serán una magnífica apuesta y harán las delicias de cualquier paladar.

cestas de navidad

Ni qué decir tiene que lo mejor de regalar es dar en el clavo y por eso son un acierto seguro al darnos la posibilidad de escoger entre muchas opciones (quesos, aceites, espirituosos, vinos, cavas, licores, delicatessen y un sinfín de productos que pueden provenir de sectores tan dispares como el de la belleza, el ocio o la cultura) pero recuerda que, la clave para crear un buen lote navideño es elegir productos de alta calidad y pensar en los gustos de quien va a recibirlo o en la experiencia que quieras que se disfrute.

Un regalo te define o, mejor dicho, define la relación que tienes con la persona que lo recibe porque refleja el interés que has mostrado en agradarla y por tanto tu aprecio por ella.

Un buen lote gastronómico puede ser un regalo memorable para disfrutar durante todo el año de modo que merece la pena que le dediques tiempo para que la persona que lo reciba sepa que te importa. 

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4 Comentarios

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  1. says: Javier

    Considero que la esencia del regalo es el acto de dar sin esperar nada a cambio; el mejor regalo es el inesperado y con una fuerte carga emotiva; no importa el peso, el tamaño o el precio, importa el mensaje que quieres transmitir con ello cuando lo das o el toque de adrenalina que sientes cuando ves lo que te han regalado; ¡qué difícil conseguir eso en un día señalado como puede ser un cumpleaños, una boda, Navidad o Reyes!.

    Deberíamos quedar agradecidos por cualquier cosa que nos den con ilusión y deseo de compartir, no por el valor del regalo en sí, sino por lo que representa: deseo de amistad, cariño, valor, agradecimiento, reconocimiento; cuando esperamos que nos den o sacamos valor a lo que nos dan, convertimos el regalo más bien en una deuda, que a veces no consideramos saldada si no nos gusta o nos parece innecesario.

    Las tradiciones con el paso del tiempo corren el riesgo de perder su verdadero significado y para mantenerlas vivas o justificarlas se convierten en estrategias de marketing para aumentar las ventas; así qué bienvenido sea el artículo de Silvia para recordarnos a todos el verdadero significado del lote navideño en sus orígenes, siendo más bien un acto de agradecimiento que no una «obligación» de la tradición.

  2. says: Sonia

    Es un regalo que es difícil que a alguien no le guste y es un acierto seguro a parte que lo puedes adaptar al presupuesto del que dispongas en ese momento

  3. says: Elisa Lozano Albizuri

    Siempre es un privilegio leer los textos de amigastronomicas y adentrarte en el significado de los lotes, siempre se aprende algo nuevo. A mi me has dado una muy buena idea, y refrescado la memoria para estas próximas Navidades. Tomo nota!!!!!