Viajamos a Lisboa, la ciudad de la luz

A menudo, Lisboa no aparece como primera opción cuando uno se plantea ir de vacaciones de verano porque tal vez no tiene ni el aire bohemio de París, ni la historia de Roma ni la seducción de Londres.

Pero Lisboa tiene un “algo” muy especial que la hace especialmente atractiva tanto si viajas en familia como en pareja. He ido en dos ocasiones y te confieso que espero con ansia a que llegue una tercera porque es una de mis ciudades preferidas.

Lisboa

LA GASTRONOMÍA DE LISBOA

La capital portuguesa seduce a sus visitantes con su centro histórico lleno de barrios con un encanto decadente y una personalidad propia y, cómo no, por tener una gastronomía inspirada en los sabores del mar: sardinas asadas, que se comen con pan; la sepia frita de la ciudad de Setúbal o el bacalao con garbanzos… De hecho, de este pescado, los mismos portugueses dicen que tienen ¡365 formas diferentes para prepararlo!.

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Pero antes de degustarlos y, como entrantes, puedes pedir en sus bares y restaurantes alguna de sus sopas más típicas (de pescado, gallina, legumbres, verduras…) o bien el caldo verde (con col y patata), que encantan a los lisboetas. Y, para acompañar el menú nada mejor que un Vinho Verde.

En el apartado de postres no te olvides de los deliciosos Pastelitos de Belén que puedes comprar en Pastéis de Belém dulce más emblemático de Lisboa, elaborado con hojaldre, relleno de crema y espolvoreado con canela acompañado de una copa de vino de Oporto y, para finalizar, un buen café, que es toda una tradición en Portugal.

LIsboa

Eso sí, ten en cuenta que en Portugal la comida se sirve hacia la 13 horas y la cena alrededor de las 20 horas. Y si te sirven aperitivos, tienes que saber que no son un obsequio de la casa. Si los consumes, los tendrás que pagar.

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¿QUÉ VER EN LISBOA?

La capital, en la que residen 600 mil habitantes, está situada en la desembocadura del Tajo, en la costa atlántica europea, lo que ha convierte en la ciudad más occidental de Europa.

Se puede descubrir caminando o viajando en sus encantadores tranvías. En las dos ocasiones en las que estuve opté por la primera opción.

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Visité el puente Vasco de Gama, de 17,2 km y el más largo de Europa; el Parque de las Naciones, donde se celebró la Exposición Universal de 1998 y que acoge uno de los mejores Oceanarios del Viejo Continente; la Torre de Belém, todo un baluarte de defensa, el monumento a los Descubrimientos (1960), la Catedral de Lisboa, la más antigua de la ciudad, y el elevador de Santa Justa, muy útil si quieres desplazarte hasta “la Baixada”, el gran centro comercial de la ciudad.

Por la noche no dejes de visitar el Barrio Alto para ver el ambiente ecléctico y multicultural que convive con la tradición y antigüedad del casco antiguo.

De visita obligada es visitar el “Chiado”, punto de encuentro de jóvenes artistas e intelectuales, y la zona del Carmo, escenario privilegiado de la Revolución de los Claveles en 1974.

UN CONSEJO 

Antes de emprender el viaje, consulta la web de turismo de Lisboa para tener una idea sobre qué alojamientos contratar, qué ver y hacer o cómo viajar hasta la capital lusa.

Imagen de cabecera: Pixabay

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