Si vas a Jacarandá Coffee a la misma hora durante varios días, acabarás reconociendo muchas caras. Algunos llegan antes de entrar a trabajar, otros aprovechan para desayunar con calma y también están quienes han convertido la cafetería en una parada habitual dentro de su rutina. Es una de las cosas que más me gustan de este rincón de Cambrils: la sensación de familiaridad.
En una época en la que abundan los locales que parecen diseñados para hacerse una foto y marcharse, Jacarandá Coffee ha conseguido algo mucho más difícil.
Detrás del proyecto está Mariela, uruguaya de origen y alma visible de una cafetería que ha sabido construir una comunidad de clientes fieles. Cuando entras, no tienes la sensación de estar en un negocio de paso. Hay conversaciones, saludos y ese ambiente cercano que hace que muchas personas vuelvan una y otra vez.


Por supuesto, el café tiene mucho que ver en esa fidelidad. Trabajan con café de Puchero, el conocido tostador de Valladolid, una referencia para muchos aficionados al café de especialidad. Pero lo que hace especial a Jacarandá va bastante más allá de la taza.
Entre nuestras debilidades están las Pepas de fresa, que rara vez pasan desapercibidas, sus Alfajores y el Bizcocho de limón, perfectos para acompañar un café a media mañana. Son de esos pequeños detalles que ayudan a que cada visita resulte agradable.


El local es luminoso, cómodo y transmite tranquilidad. No invita a consumir deprisa y marcharse. Al contrario. Es uno de esos lugares donde apetece quedarse un rato más, observar el movimiento cotidiano del barrio o ponerse al día con alguien mientras pasan las horas.
Cambrils cuenta con una oferta gastronómica cada vez más amplia, pero no todos los establecimientos consiguen generar ese vínculo con sus clientes. Jacarandá lo ha logrado de forma natural, convirtiéndose en un lugar reconocido por muchos vecinos que lo sienten casi como una extensión de su propia casa.
Por eso, cuando alguien nos pregunta dónde desayunar o tomar un buen café en Cambrils, Jacarandá Coffee suele estar entre nuestras recomendaciones. No solo por el café, ni por sus dulces, ni siquiera por el servicio, que nos gusta especialmente. La recomendamos porque es uno de esos sitios que forman parte de la vida cotidiana de una ciudad y ayudan a crear comunidad.
Y eso, hoy en día, tiene mucho valor.
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